Ensayo – El color que no existe y la búsqueda de la originalidad

Ahora me obligo a pensar una forma nunca antes escuchada de comenzar un ensayo. Rodeada de borradores muertos que fueron poco ensayísticos, demasiado explicativos o simplemente nada originales, no puedo evitar preguntarme ¿por qué esto último importa? ¿Qué es lo que intento encontrar en lo original?

Según Octavio Paz en “La tradición de la ruptura”, la modernidad y el cristianismo trajeron a la cultura y al arte la necesidad del quiebre sobre el pasado, de la mirada enfocada solo hacia el futuro, lo inimaginado, lo que aún no existe, como lo ideal. Tal vez al considerar esto es que se vuelve más clara esta exigencia de originalidad que siento. Así, todos los ensayos anteriores se vuelven, entonces, piedras que deberían ser evitadas para alcanzar la “originalidad pura”.

Pero esto no me alcanza, hay una gran contradicción inherente a la idea de originalidad que la hace imposible, al menos desde una perspectiva de origen único y comprobable, desde la idea de “pureza” del concepto individual. Para ilustrar esta idea con más claridad, debería hablar sobre los colores.

Los avances en la investigación de la percepción del color nos han llevado a enfrentarnos con revelaciones profundas y complejas: que el color en los objetos, en realidad, no es propio de ellos mas es la interpretación que nuestros cerebros hacen de la luz que estos refractan; y que esta luz, captada por fotorreceptores en los ojos, se transforma en electricidad que es descifrada por nuestro cerebro, haciendo a una manzana roja o verde, o negra, o azul, dependiendo plenamente de la luz. De esta manera, la ciencia nos revela que las distintas formas de percibir el mundo que existen están subordinadas a las herramientas –en este caso biológicas- que poseamos. Y ahora debería hablar de cierto animal marino.

El langostino mantis australiano es un animal especialmente singular ya que posee una visión más compleja y variada que cualquier otro animal conocido. Este crustáceo es capaz de ver luz ultravioleta e infrarroja, ondas eléctricas y luz polarizada, captando su grado de polarización, su oscilación y su frecuencia con una precisión que no tiene  ningún aparato de alta tecnología. Esto se debe a que posee la ventaja biológica de contar con 12 tipos diferentes de fotorreceptores en su sistema óptico. Sin embargo, la singularidad asombrosa de este langostino se aprecia aún más al compararlo con cualquier otro tipo de animal, como por ejemplo, el ser humano.

Nuestro sistema óptico cuenta solo con 3 tipos diferentes de fotorreceptores: los conos, los bastones y las células ganglionales intrínsecamente fotosensibles. Esto limita nuestra percepción del mundo y nos aleja abismalmente de vivirlo como el langostino mantis. Este límite biológico absoluto al que se enfrenta el hombre al tratar de comprender lo que lo rodea lo persigue a través de su historia y su existencia, acompañando lo que es y lo que será y, si no existiera este pequeño crustáceo, ¡ni siquiera sabríamos de él!

De esta misma manera silenciosa, el hombre es también acompañado por otros tipos de límites al intentar descifrar el mundo ideológico, al tomar contacto con distintos conceptos, al producir sus propios pensamientos. Y aquí intento pensar ¿Cuáles serán estos “fotorreceptores” ideológicos que tamizan nuestra recepción individual de la realidad? E inmediatamente se me ocurren tres:

  • El poder que el pensamiento hegemónico predominante en nuestro contexto espacio-temporal ejerce sobre nosotros
  • El poder que todas las influencias artísticas pasadas, directas o indirectas, ejercen sobre nosotros
  • La representación del lugar que ocupamos como individuos con respecto a estas dos.

El primer fotorreceptor señala la influencia de las ideas culturalmente aceptadas en nuestro contexto espacio – temporal y la manera en que afectan nuestra visión individual del mundo; lo mismo ocurre con el pasado y presente de todo tipo de arte debido al gran contenido ideológico que siempre forma parte de cualquiera de sus expresiones. Estos dos deben ser considerados separando las diferentes repercusiones que tienen sobre el sujeto como individuo y sobre el sujeto como artista/creador de futuros fotorreceptores. El tercer límite se refiere a nuestra propia visión del lugar que ocupamos en esa red ideológica y donde deseamos posicionarnos respecto a ella.

En este punto la idea debería ser ya más clara. La originalidad es imposible, tanto como intentar cerrar los ojos con fuerza para imaginar el mundo que ve un langostino, o tratar de pensar en uno de esos colores que nunca van a existir para nosotros. Y aún si creamos un color nuevo, este no será más que una mezcla de colores anteriormente percibidos. Bajtin con bellísima destreza pudo verlo hace décadas, ver al “concepto nuevo” como un diálogo constante entre conceptos pasados. Lo cíclico del universo, de las distintas culturas que forman el mundo, uniéndose en una gran refutación a la “originalidad” como punto de partida único e irrepetible de una idea. Pero entonces ¿por qué buscarla?

El otro día, mientras leía a Octavio Paz, sentada en el escritorio de mi habitación, y luego de que mi hermana me señalara un post de Tumblr, llegó a mí una idea original, jamás vista, pensada ni considerada por ningún ser humano. Había descubierto América, había dejado ciego a un ciclope enorme, así que no pude contenerme y salí a gritar mi nombre y mi hazaña a todo a quien me cruzara. Era ahora o nunca el momento de reclamar esta victoria como mía y única; momento de tratar de volverme única junto a ella.

Buscar la originalidad aquí, rodeados de esta red de ideas en  las que es imposible moverse sin tocar algún hilo, sin atarse a algo, es el intento más humano de desobedecer lo natural, de destruir los límites. El sueño de lograr percibir un color nuevo, de alcanzar un nivel de percepción inimaginable, es el sueño de trascender la existencia. Confiamos en que si encontramos aquel color que no existe, que no puede existir para nosotros, recibiremos un valor superior sobre todos los demás y no seremos solamente humanos.

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y volveré con poemas…

Hola! hace cuantos siglos no publico nada me pregunto…igual volví y eso es lo que importa. Les dejo unos poemas, algunos más nuevos que otros pero todos muy preciados.

 

Imprevisto

Él esta ahí
creo verlo
esta esperando por mi movimiento
Él esta ahí
creo sentirlo
esta tirando de mis largos hilos
Él esta ahí
no puedo verlo
todos lo saben
esta muy lejos
Él esta ahí
no puedo sentirlo
aunque hay finas marcas en tus brazos y
en los míos

Esta ahí
esperando por mi movimiento
lo conoce
me conoce
conoce el jardín en el que me planto
también sabe que me ha matado
en el momento en el que te robo
Él ha visto mis  lagrimas
ya vio todo mi dolor
y vera como esta noche
escupo en su salvación
espero que sea diferente
sorprendete
por favor.

 

 

Tardes

El sol enredado en las hojas

no quiere apiadarse de mi

Aquellos presuntuosos rayos

ansían el verme sufrir

delgados hilos verdes

bajo mi cuerpo

me vigilan

me obligan a soportar la vida

mientras la simple danza del viento

acaricia suavemente mi faz

la espuma viajera del aire

se retuerce

se deforma y se va

se disipa con los cálidos golpes

que los hilos dorados darán

todos estos pasos visibles

y otros tantos que no puedo explicar

forman parte de una danza que existe

y persiste mas allá de nuestro mal

Por tardes así se vive.

Por tardes así se morirá.

Voces

Abro otra voz,

lo encuentro en eso.

En el sonido es donde,

habita el sueño.

el canto agudo del pájaro,

el llanto sordo de la nada,

entremezclándose

nace el ruido que me taladra

rompe articulaciones

descuartiza tendones

hasta que te alcanza

latido interno constante

tu recuerdo amarga

sobre el final

un destello

se hace claro mientras lo contemplo

es cálido

es dulce

es alivio

que abandonas ese otro universo,

y te quedas conmigo.

 

 

Se mueven solos…

Un pequeño cuento deprimente que escribí hace mucho…

 

  Yo, a veces siento que mis pies se mueven solos y me llevan hacia donde nunca quise ir. Soy el líder de la resistencia y la misión en la que estoy es la de matar, por cualquier medio necesario a la princesa que asesino a mis compañeros. Mi herencia y mi legado están en juego y aunque pienso que es lo correcto no puedo dejar de llorar por dentro cuando mis pies se mueven solos.

  Yo, a veces siento que mis labios se mueven solo y me llevan donde nunca quise ir. Estoy enviándolos a morir de nuevo, enviándolos a matar de nuevo. Mi padre me dejo a cargo de este ejercito y aunque sea de esta forma en la que él me dijo que defendiera este reino no puedo desobedecerlo. Mi herencia y mi legado están en juego, y aunque no estoy segura de qué es lo correcto no puedo dejar de llorar por dentro cuando mis labios se mueven solos

  Por suerte esta ella. Por suerte esta él. Mi amigo. Mi amiga. Lo conocí durante un día de paz de esta guerra. la conocí durante un día de paz de este infierno. Ahora mismo quisiera verlo. Ya quiero verla. Pero antes hay que acabar con esto.

  Ya esta todo preparado. La princesa esta noche dormirá donde siempre lo hace luego de ordenar miles de muertes. Yo cuidare la puerta principal y mis compañeros la ejecutaran. Luego correré con su cabeza en mis manos abrazar a mi amiga y decirle que todo ha terminado.

  Ya esta todo preparado. Los soldados esperan el siempre desorganizado ataque de los rebeldes. Seguro trataran de atacar mis aposentos. Los asesinaran a todos antes de que toquen mi puerta. Luego correré  entre sus cuerpos hasta los brazos de mi amigo y le diré que toda esta matanza ha terminado.

  Y al fin podremos descansar y disfrutar la paz.

Hablemos de libros un rato: Tokio blues, Norwegian Wood de Haruki Murakami y aquella canción de los Beatles…

 

   Antes, un poco de información. Tokio Blues, Norwegian Wood (ノルウェイの森 Noruwei no Mori) es una novela del escritor japones ya mencionado en el titulo, del año 1987. La historia comienza con Toru Watanabe en un avión en Alemania; un hombre de 37 años que al escuchar una canción nostálgica como Norwegian Wood (This Bird Has Flown) de los beatles, abre una puerta a los recuerdos de su juventud que nos lleva a recorrer el Tokio de finales de los años sesenta, y su encuentro con fuerzas tan devastadoras e imparables como la muerte, el sexo y el amor.

  Es un libro que ha sido más que aclamado por la crítica, y aunque tal ves se la haya catalogado como “solo una historia de amor”, en contraste con otros libros del autor, siempre existirán esos idiotas que se mueren por ponerles etiqueta a las cosas en vez de detenerse a pensarlas. Lo cierto es que es un libro de una gran profundidad y simbolismo, un verdadero trance que solo puede comprenderse al pasar los ojos por sus hojas y adentrarse en esta hermosa obra.

  Que más podría decir yo ante este libro que no haya sido expresado ya cien veces mejor por algún crítico de renombre, en realidad nada. Solo, tal ves, una experiencia personal durante el tiempo que leí este libro. Desde el principio, al ver el nombre de una de mis canciones favoritas de los Beatles en el nombre me sentí intrigada hacia la metáfora, la razón que tendría este autor para acercar aquella canción tanto a su obra, sin embargo hace mucho tiempo que no la escuchaba (echale la culpa a las bandas nuevas). Así que decidí no escuchar de nuevo esa canción hasta el momento en que terminara de leer el libro. Lo que logre fue experimentar una de las sensaciones mas agridulces y nostálgicas, la belleza de sentir cada palabra que cantaba John Lennon con una perspectiva completamente diferente…

   En fin, por si existe alguien que no haya escuchado esta cancion, disfrutenla.

 

 

Un poco de poemas…

Bueno, siguiendo mis propias ordenes de postear algo el 24 de cada mes para no abandonar del todo el blog; les dejo cuatro poemas que escribí hace rato y que tengo dando vueltas en la computadora. Ya sé lo que están pensando ¿este blog en algún momento va a valer la pena? La respuesta no puede ser mas fácil: NO.

 

El errante

las lluvias claras y tristes de abril
desenterraran lágrimas
de los ojos del que espera
un cambio en el ritmo de los latidos
una mirada correspondida
una voz
que resignifique sus días

busca entre sus estrellas
un poco más de adrenalina
y se siente como muriendo
si por el inesperado frió
la punta de sus dedos se enfría

aquel que supo amar
hasta perder las certezas
por el azar perdió las gracias
de ese sentir que envenena
hasta lo mas recóndito del alma
con adoración eterna

ahora camina ya
bajo esa lluvia serena
esperando tranquilamente
la llegada de esa suave pena
un simple amor
para inspirar su condena
aquel andar errante
buscando una rima cualquiera.

 

 

En otra voz

En otra voz
creo escucharte
debo correr hasta donde estas
en otros ojos
creo mirarte
necesito llegar hasta allá
corro, grito, sufro, vuelo
para librarme de esta soledad
pero el aire se aferra a mi
y me impide continuar
una cálida voz interna
me pide que me detenga ya
no tengo porque correr
no tengo porque escapar
yo ya estoy junto a mi
no necesito nada más
no debo aferrarme a algo
que me puede abandonar
porque de lo que vi en tu senda
dentro mio hay mucho más
no te necesito
ya no te necesito más…

 

 

Hilos

Hilos blancos
nacen de tu boca
y anudan mi alma
el cálido reptar
el sutil acariciar
desbordan la calma
enmarañados en sueños
mis pies
caigo otra ves
al caminar errante
al desear
al sueño mutilante de tu ausencia
al esperarte
al desfigurar
que solo calma tu existencia
vuelvo a caer
en la oscuridad
del amor que es una farsa.

 

 

 

Nocturnales

Girando en la cama
una
dos
tres veces
un monstruo
acecha
y ofrece
una palabra
otra
y otra
estremece
la tinta mental
que no puede ser
liberada
y que muere
sin convertirse
sin lograr
nada
que inútiles se sienten
mis manos
sin el sexto dedo
dándoles
alma.

La quietud

– ooooooh hoy estuve demasiado quieto, pero no puedo evitarlo, es mi trabajo…-

-Es una broma muy cruel dejarme al lado de esa linea de libertad en la que puedo moverme tranquilamente, pero bueno, es mi trabajo…-

-Si él se detiene, yo me detengo; si él acelera, es solo a través de mis pies, pero yo acelero. Al fin y al cabo, no hay otra opción, al fin y al cabo, hay otros que la pasan peor…-

-oh! ahí viene!!

El hombre se acercaba velozmente al automóvil. Sentía ese vértigo doloroso y vergonzoso que nos queda después de que se comprueba que cometimos un error grave. Su caminar agitado y su temor mataban todo pensamiento. Quería llegar al automóvil  y encerrarse antes que esas vergonzosas gotas de dolor se le escaparan.

De repente, ideas flotaban hacia él; qué iba a ser de su futuro?, que iba a pasar con todo el tiempo que dejo en ese asqueroso lugar?, su trabajo?, su vida?, habían sido en vano?, acaso existía algún lugar donde él realmente significara algo?.

Tenia sus manos sobre la puerta del auto y ya era demasiado tarde, ya estaba llorando. No había nada que hacer. Durante años había considerado la idea de apretar reset a la vida y este era el momento justo. En el momento en el que se subiera a ese único amigo de cuatro ruedas, ya tendría todo resuelto.

De repente, una pequeña voz, como escapada de un joven recuerdo, llego hasta sus oídos:

-Mi mama me dijo que no esta bien llorar en la calle-

A su lado, una nena de unos cinco años lo miraba con verdadera tristeza, una mirada compasiva y llena de esa enpatía que solo pueden tener los niños pequeños.

-pero yo no le hago caso y lloro cuando quiero. Este tranquilo señor, no le voy a decir a nadie, nadie lo va a retar-

Deteniendo sus lagrimas, el hombre le sonrió  Luego, una señora de rostro severo la llamo con un gesto. Pudo escuchar que la retaban por algo y después, a la lejanía, un llanto agudo.

Pudo ver su cara en el vidrio del coche. Ya tenia 40 años y se notaba. También veía esa sombra solitaria en sus facciones, en ese momento lo comprendió.

-Estuve demasiado tiempo estacionado- dijo.

Fin.

Un cuento como snack: Un sueño lúcido.

Un pequeño cuento que escribí hace rato pero que todavía me gusta (eso es raro), espero que también les guste a ustedes.
 
Un sueño lúcido 

    Nadie puede ver el futuro y eso es incuestionable. Principalmente porque el tiempo no es como una cinta de una película que podes atrasar y adelantar, las cosas pasan y punto. Sin embargo (y esto no cuestiona en ninguna forma la veracidad de lo que dije recién) ese día paso algo demasiado extraño, el solo recordar toda esa falta de lógica me da un poco de escalofríos.

   En primer lugar, la noche anterior había comido bastante, y mi abuela solía decir que no hay que comer mucho de noche porque bla bla bla…uno tiene sueños raros. De repente fue como si la noche no hubiera existido porque estaba caminando para la escuela mientras la gente tenia imágenes extrañas pegadas en la cara, lo cual primero me dio risa, aunque luego comprendí lo extraño de la situación. Las imágenes eran borrosas, no alcanzaba a distinguirlas todas, igual llegue a ver unos garabatos que interprete como lunas, sonrisas, estrellas, naranjas(tenían como hojitas encima, tenían que ser naranjas) y un rectángulo con unas rueditas que tenia que ser un colectivo. Las imágenes seguían pasando, hasta que de pronto, entre ellas, vi una silueta, que se dio vuelta entre todas esas caras tapadas y me miro. Sus ojos contenían una luz inexpresable en palabras; quise acercarme, pero la gente del papel en la cara corría en contra mio, chocandome, hasta que uno me pego un pisotón que me despertó.
 
   -Maldita sea, como odio soñar con estar despierto!, uno no duerme ni dormido ya!, tengo sueeeño!!- grite un rato mientras esperaba a ese colectivo que me iba a llevar lejos de ese horroroso lugar conocido como escuela. Subí, no había asiento y si lo había, pronto me iba a sacar alguien así que mejor no sentarse. Dos paradas, tres, sube un montón de gente y si ya estábamos aplastados, ahora lo estamos más. Me empujaron como 10 veces, pero hay que ser buen ciudadano y no quejarse. Un pequeño codazo, bueno; otro empujón, una pequeña mirada de desprecio; Auch!! que pisotón el de recién! Quien caraj…!!!
-uh disculpame, no vi tu pie!-
Unos ojos me pegaron en la cara peor que que cualquiera de mis compañeros. Eran iguales, eran idénticos, era esa misma luz! Eran… “No no, no diga algo tan poco científico señor!A esa chica no la vimos nunca! Se esta imaginando cosas! O tal ves la vimos inconscientemente, pero no vaya a terminar diciendo que es la chi…” Es la chica de mi sueño!! y estaba parada al lado mio. “Hola, te vi en mis sueños” NO!; “oK entonces dejamos que se baje y no la volvemos a ver más?” NO!!!. Mi cabeza giraba y mis ojos, aunque trataba de alejarlos, no hacían otra cosa que mirarla. Pensaba en miles de cosas que decir, excusas que usar y de pronto, paró el colectivo.
-Vamos a tener que esperar el otro, este no va más-
Ella bajó (Yo también obvio). Y como siempre el colectivo no llegaba. Estaba por darme vuelta y decirle alguna estupidez, hasta que una voz grito…
-AH! UNA OFERTA DE NARANJAS!!!- Era ella.
Ya estaba cruzando corriendo la calle sin mirar, y mis pies se movieron solos tras ella. Mientras rezaba por no morir y los bocinazos me sacaban los oídos, pude ver como se daba vuelta mientras corría esquivando autos para asegurarse de que la siguiera. Y no digo esto de egocéntrico, lo digo porque me miró y sonrió; eso fue suficiente para seguir corriendo.
-Sos muy fanático de las naranjas, mira como cruzaste la calle recién!- Dijo mientras mordía una.
Respondí con risas demasiado fuertes, porque tenia un carnaval en el pecho y se notaba.
-¿No sos de correr mucho no?- ironizo con una hermosa sonrisa.
Después me dijo que el colectivo iba a tardar mucho más de lo planeado porque estaba cortada no-se-que-calle. Realmente no la escuche. Tenia entre 16 y 17, no tenia uniforme de ningún colegio de la zona; es mas, ese uniforme era imposible!. Era una pollera con estrellitas de colores y una camisa con un logo raro que nunca comprendí, por lo que no le preste mucha atención (yo soy así). Puede que ahora otros pibes describirían en detalle otras características de ella; pero yo nunca pude dejar de mirar sus ojos, las curvas en su cara, que jugaban a formar esa sonrisa constante con la que me hablaba.
 
  Resulta que eramos casi iguales (el casi es porque no hay forma de que existan dos personas iguales, esta comprobado), aunque a veces hablaba como si pudiera estar dentro de su cabeza como para ser capas de entender sus frases inconexas. Las horas habían pasado tan rápido, que comencé a creer que todos los relojes estaban rotos. Dos horas, tres horas, y no venia el colectivo. Ella me pregunto si quería que paseáramos un rato por la plaza recién arreglada que estaba a cuatro cuadras. Yo no podía creer que ella escuchara mi mente y lo que no me animaba a decirle; por lo que asentía mas entusiasmado que lo normal a todo lo que ella proponía.
 
Así la tarde avanzo y ya no existía el colectivo en el que nos habíamos encontrado, la bolsa de naranjas seguía en su mano; pero me trataba como si fuésemos amigos eternos. Las primeras estrellas empezaban a aparecer en el cielo, y sabia que ella estaba alistándose para despedirse; entonces,me anime a decirlo:
-Mmm me das t-tu teléfono, o tu mail, o lo que sea con lo que se comuniquen los de tu planeta?-
 
Había tanto temor en mi voz que ni siquiera sonó con el tono divertido con el que lo había pensado.
Sus ojos cambiaron. Ella había estado mirando al cielo desde hace algunos minutos, entonces la escuche decir…
-Que lastima! Quería que vieras la luna conmigo, pero hoy no esta!!-
Pensé que no me habías prestado atención, y estaba juntando valor para decírtelo de nuevo…
-No tendría sentido, estamos a muchas paradas de distancia- me callaste mientras mi boca abierta seguía tratando de hablar.
“TARADO, QUE CLASE DE CHICA LE DA EL CELULAR A UN PIBE QUE CONOCE SOLO UN DIA!, VOS CREÍSTE QUE EL COLECTIVO HABÍA DESAPARECIDO, PERO SEGUIMOS SIENDO TAN CERCANOS COMO EN ESE MOMENTO; SOLO DOS DESCONOCIDOS QUE SE MIRARON LUEGO DE QUE UNO LE PISO EL PIE AL OTRO. TODA ESTA ILUSIÓN  FUE PORQUE TE TUVO LASTIMA, DEJA DE DARME VERGÜENZA Y DECILE QUE TE VAS!!”
Él no se había dado cuenta, pero estuvo a punto de llorar. Ella dejo de mirar al cielo y de repente unos labios cálidos lo rozaron. Después lo miro y le dijo:
-La próxima vez vamos a ver la luna! Ahora anda a tu casa a dormir!!-
Maquinalmente la salude, me subí a otro colectivo (porque mi casa no quedaba tan lejos tampoco); llegue a mi casa (mi vieja trabaja todo el día así que nadie se quejo) y me acosté a dormir aunque fueran las 8 de la noche.
Al día siguiente desperté y si no fuera por ese kilo de naranjas en la mesa; hubiese creído que lo había soñado todo. Aun no puedo definir si en algún momento termino el primer sueño o no; es tan hermoso e irreal el solo pensarlo y entender que todo me lo había dicho un sueño del día anterior; que por momentos prefiero pensar que no se rompió ninguna lógica ese día y no fue mas que solo un sueño realmente largo y hermoso.
 
De todas formas yo sigo comiendo bastante antes de irme a dormir y trato de recordar sus ojos todo el tiempo. Subo en el mismo horario a ese colectivo con ojos que buscan otros ojos que nunca están; solo gente que no me significa nada, extraños que me pisan el pie. Pero hasta que la vea esa esperanza envolvedora y esa tristeza honda de que no este me va a perseguir todos los días, hasta que la vea y se quede conmigo a ver la luna.

Fin